lunes, 6 de diciembre de 2010

Pablo y su maqueta de sociales

Pablo es un niño de 16 años que cursa 2º de ESO. Vosotros diréis: Que tonto que ha repetido dos cursos. Sin embargo es un gran logro, ya que padece síndrome de Down (trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21) . Con un gran esfuerzo, determinación y constancia ha llegado a cursar casi con normalidad la ESO, como si de un chico normal se tratase. 


Yo no lo conocía, si lo había visto varias veces y siempre me pareció algo asombroso el trato que recibía de sus compañeros, que lo cuidaban y lo ayudaban si lo necesitaba. Cierto día lluvioso, Pablito salió por la puerta principal con una pequeña maqueta. Se trataba de una casa de cartón con un árbol y un pequeño objeto que semejaba a un cánido. Todo ello pintado temblorosamente pero se veía que no le faltó empeño ni dedicación. Pablo salió apresurado, para que la lluvia no alcanzase su creación pero al subir las escaleras, un pié se le resbaló y tanto él como su elaborada maqueta acabaron en el suelo. Yo, al ver eso me apresuré a ayudarlo a levantarse y ver que no se había hecho daño (esto sucedió con una banda sonora de fondo de risas y carcajadas, incluso creo haber escuchado algún insulto). Lo agarré fuerte bajo los brazos, no se había hecho daño pero al ver su obra rota en el suelo rompió a llorar. Seguramente le dolía que todo ese esfuerzo y empeño que puso en su casita de cartón se fuese por la borda. Entonces lo ayudé a recoger su maltrecha creación, y le propuse que yo lo ayudaría a recomponerla y que incluso quedaría más bonita que antes, al decirle eso, dejó de llorar y aceptó mi ayuda. Fuimos los dos a la biblioteca, pedí un poco de pegamento y papel adhesivo y me senté a su lado. Poco a poco pegamos cada uno de los elementos de nuevo sobre la verde base de madera. Yo me presenté, le dije mi nombre y él me dijo el suyo, nos dimos la mano (la cual tengo maltrecha por despistado :P) y él sonrió al ver ese acto, seguramente vio muchas veces a la gente dándose la mano, pero él pocas veces ha tenido oportunidades para hacerlo. Ahí empezó una pequeña conversación y realmente me sorprendió su forma de hablar y de contestar, era como si estuviese hablando con un niño sin ningún tipo de problema, a parte de su grave voz. Al finalizar satisfactoriamente nuestra tarea en conjunto, esbozó una amplia sonrisa se giró hacia mí y me dio un fortísimo abrazo al mismo tiempo que decía: "Gracias kinso, eres bueno". Se levantó, agarró su maqueta y se despidió. Yo me quedé clavado en mi asiento, conmovido por lo que acababa de suceder y no pude evitar que una lágrima traviesa se escapara de mis lagrimales. Devolví el pegamento, y la profesora de guardia, también conmovida me dio las gracias. Salí de aquel lugar con un paso excepcionalmente lento y con un sentimiento en mi interior que pocas veces había aflorado. El agradecimiento recibido, sus palabras, sus gestos y su forma de ser, me dejaron anonadado y enternecido.
A la hora de la salida, mientras me dirigía al coche dispuesto a irme para casa, lo vi. Estaba dentro del coche de su padre, estaba señalándome y apresurado bajó la ventanilla y gritó "Hasta mañana kinso, mi amigo". Le respondí el saludo mientras de nuevo, esa lágrima traviesa se empeñaba en salir de nuevo. Entré en mi coche, apoyé la cabeza sobre el volante, y la dejé salir, e ella y a sus amigas. Todo ese cariño que mostró, todo ese agradecimiento, toda esa felicidad y toda esa amistad desenfadada me superaron.


Como es posible? en tan solo media hora, una persona recuperó la sonrisa y otra incluso llegó a llorar de alegría, ademas, esas dos personas ahora tienen un amigo más. 


Gracias Pablo. Todo un ejemplo de superación y bondad.

1 comentario:

  1. Pablo es una personita muy especial, pero estoy segura -lo sé de primera mano- de que tú también lo eres. Alguien lleno de bondad y sinceridad, que hace este tipo de cosas sin esperar nisiquiera una palabra de agradecimiento. Alguien que es feliz si los que le rodean lo son y que sonríe cuando los demás lo hacen.

    Todos tenemos a un pequeño Pablito en nuestro interior, para eso, desde arriba se nos ha enviado a personas como tú, para ayudarnos y cuidarnos, protegernos y querernos cada vez que hace falta.

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